El lado oscuro de la memoria

Es increíble la capacidad (o la falla) del cerebro para discriminar recuerdos. Hurgando entre mis segregaciones respondo al porqué de muchas de mis reacciones, prejuicios y posturas los cuales atribuía puramente a mi imaginación o voluntad.

Pero al parecer ni mi imaginación ni mi voluntad son tan capaces; el error, la falla, “el defecto” resulta ser más poderoso. Las ideas que fueron segregadas a pesar de que tuve  la plena capacidad para procesar, pero quizá por razones de supervivencia emocional decidí eliminar, se quedan latentes, en –el lado oscuro-. Y mi mirruña de entendimiento tiene la pretensión y la osadía de atribuirle mis paranoias a la “imaginación” . Como si fuera yo tan único, tan independiente entre la nebulosa masa de enlaces que somos los humanos. Es esa misma odiosa  soberbia del ignorante que domina por completo su ignorancia la que tanto aborrezco y tanto me representa.

Me sorprende el tema porque no intento hurgar entre experiencias infantiles o esos sucesos que conscientemente decidí definir como “marcas” o “decisivos” en mi vida. (burlándome de mi propia ingenuidad pienso de nuevo en la pretensión, ¿Cómo chingados pienso comprender el lado más oscuro de mi carácter partiendo de una conciencia tan lógica y -pretenciosamente- estructurada? Para definir el lado oscuro tengo que hacerlo desde el lado oscuro; y ahí no hay lugar para definiciones  ni estructuras.) Intento hurgar sobre los recuerdos casi inmediatos, no mayores a tres años. Sobre nombres, comentarios, miradas, conversaciones, relaciones físicas o ficciones, ahí se incluyen también las atrevidas y desahogantes discusiones que sólo suceden en la cabeza.

Ahí me doy cuenta de cómo suprimí cientos de cosas: Advertencias hacia mí mismo, tareas inconclusas, llamadas que nunca se hicieron, disculpas o agradecimientos que supuestamente el tiempo realizó. Almacené personas que al primer encuentro pensé que seguiría frecuentando, pero después de un par de veces se fueron al olvido discriminadas, segregadas al lado oscuro. Y por el contrario encuentro personas que hoy mismo considero frecuentes y aún así no recuerdo siquiera la primera vez que los vi, la primera vez que escuché su voz y lo que pensé de ellas en ese momento.

Una vez que conseguí sacar esa información del lado oscuro encontré respuesta a varias de mis reacciones, prejuicios y posturas; tanto hacia ellos como a desconocidos y yo. Entonces entendí más de mi carácter; de por qué soy como soy. Sin embargo esa revelación no me dio estabilidad ni tranquilidad. Ahora temo más de mi capacidad de segregar recuerdos hacia el lado oscuro. Estoy asustado por la manera en que se comporta esa fracción de mi memoria. Segregar lo que decidí segregar me ha puesto en el punto donde estoy ahora, para bien y para mal. Ignorar un simple instante de mi memoria bastó no sólo para crearme un juicio de valor sobre algo, si no también para colocarme en la situación para que tener ese juicio tuviera sentido.

Es una competencia entre voluntad presente y voluntad pasada, entre los caminos del hubiera y el hacer. Es entre este miedo cuando pienso que quizá esta capacidad para discriminar los recuerdos sea un mero instinto de supervivencia y salud mental. Forzar la barrera y penetrar al lado oscuro es ir en contra de la naturaleza. Es comer del fruto prohibido y sufrir las consecuencias. Para mí es como arrancarme las costras por el puro gusto de ver cómo sigue la herida bajo ella.

Clasificación laboral del 2011

7-21-11

"José es un pensador meticuloso y exacto con un dinamismo innato para la solución de problemas. Es analítico y creativo y tiene una considerable curiosidad por las causas de los problemas. José puede tener una amplia gama de intereses. Tiene un estilo, directo, lógico, preciso y sistemático en cuanto al enfoque y forma de alcanzar sus objetivos. Se preocupa por la perfección y no le gusta cometer fallas o errores. Le agradan las tareas desafiantes y pone énfasis en usar los hechos y la lógica para ocuparse de retos complejos, en respuesta a plazos difíciles.. Prefiere la novedad, las ideas imaginativas y el trabajo que involucre cambio y variedad. En ocasiones José puede mostrarse introvertido. Puede trabajar como miembro de un equipo, pero tal vez se sienta mejor trabajando solo, de persona a persona y en grupos y equipos pequeños. Es intenso, impaciente y exigente al relacionarse con la gente. Mostrará impaciencia si cree que los otros no están haciendo el trabajo. Si bien se desempeña de acuerdo a las normas y los procedimientos, es muy independiente de los demás. Tiene una tendencia innata hacia la creatividad y se esmera por alcanzar la exactitud y la perfección. José tiene un fuerte sentido de urgencia, sin embargo, al mismo tiempo, no quiere cometer ninguna falla o error. Al ser una persona directa y competitiva, buscará activamente tener el control en las situaciones en las que se encuentre. En general, le producirá cierta tensión tener que ceder el control o el poder en manos de otros. Posiblemente sienta como una pérdida de tiempo las conversaciones sociales "irrelevantes"."

-Un eficiente y automatizado profesional de recursos humanos.

Es como mi etiqueta de “información nutrimental” .Listo para venderme.

El mar

Y miro el reflejo de la luna incandescente;

al conejo se le enchina el pellejo, yo sé que me siente.

Las rocas exhalan su espuma al choque con las olas;

con tanta bruma parece que flotan solas.

 

Los peces vuelan entre esas nubes, las gaviotas caen en picada,

ya no sé quién baja o sube, cual todo. Cual nada.

Hay destellos en la brisa, son gotas volando en el viento,

se confunden con la espuma; su rocío húmedo en la piel siento.

 

Si estoy bajo la superficie no lo sé.

sólo sé que no estoy donde me corresponde.

Bailo encima de las olas, o tal vez  estoy debajo

viendo el fondo y flotando.

 

Agotándome, mirándome,

el reflejo ya no es amable.

Es indomable, irreversible, no se sabe.

Quise borrarlo con la mano, se me hizo tarde.

Si antes supiera que sólo se iría quitándome.

2007